En nuestra segunda parte de nuestro paseo por Roma, ciudad a la que hemos llegado volando hasta algunos de sus aeropuertos, en un tour organizado, por nuestra cuenta o bien tras desembarcar en Civitavecchia, una de las grandes escalas de todos los cruceros Mediterráneo, proseguimos nuestro paseo por Roma justo donde lo habíamos dejado.
De la Plaza Navona nos vamos a uno de los grandes puntos de interés de la ciudad: la mítica Fontana de Trevi, una monumental fuente del siglo XVIII en una plaza modesta. La personificación de Océano en el centro de la fuente emerge del agua sobre un carro tirado por caballos marinos y tritones. Como manda la tradición, hay que tirar la moneda al agua para asegurarnos volver algún día a la Ciudad Eterna. Debemos hacerlo de espaldas a la fuente y lanzando la moneda con la mano derecha por detrás del hombro izquierdo. Sí, tal vez es demasiado típico, pero casi una obligación para todos los que viajan a Roma por primera vez.
Igual de famosa y cinematográfica es la plaza de España, siempre llena de gente. Aquí admiraremos la gran escalinata del año 1700, levantada para conectar la plaza en sí, donde estaba la Embajada española, con la iglesia de la Trinità dei Monti. En ella se sitúa la fuente de la Barcaccia, de Pietro Bernini. Desde la plaza parten una serie de calles donde se encuentran las más prestigiosas (y caras) tiendas de moda, como la famosa vía Condotti.
Es la hora de entrar en la Ciudad del Vaticano, dirigiéndonos a la Basílica de San Pedro, la más grande del mundo en la que trabajaron arquitectos de la talla de Bramante, Miguel Ángel y Maderno. Imposible resumir en pocas líneas lo que este edificio significa para la historia del mundo y del arte. Citaremos solamente la espléndida cúpula de Miguel Ángel, el baldaquino de Bernini, la famosa Pietà de Miguel Ángel, y claro está, la maravilla de la Capilla Sixtina y sus fabulosos frescos. Aunque abrumadora, y sin entrar en consideraciones religiosas de ningún tipo, la visita al Vaticano y sus museos es obligada para todo aquel que viaja a Roma.
Después del Castel Sant’Angelo, la fortaleza de los papas edificada en la Edad Media, cruzando el Tíber se llega al barrio del Trastevere, uno de los más característicos y bohemios de la ciudad, perfecto para pasear por sus callejuelas y plazas, respirando el ambiente del viejo espíritu romano. Además, el Trastevere ofrece una gran variedad de restaurantes y locales donde pasar una alegre velada.
Son solo algunas ideas para pasear por Roma y disfrutar del encanto de una ciudad única en el mundo. Un viaje que no te defraudará.