Es cierto, Nueva Zelanda no es un destino que nos pille precisamente cerca, pero que todo viajero que se precie debería plantearse visitar al menos una vez en la vida. Y es que, además de todos sus encantos naturales y culturales, el país es un paraíso para los amantes de los deportes en la naturaleza. Y entre ellos, destaca el Water Rafting.
Básicamente el Water Rafting consiste en lanzarse río abajo en una lancha neumática, desafiando los rápidos, los escollos y los remojones a través de paisajes impresionantes. Son muchos los que, en su viaje a las Antípodas, reservan un día para practicar rafting, dado que esta experiencia ofrece la oportunidad de disfrutar de uno de los paisajes naturales más bellos del planeta.
¿Cuál es la mejor parte del país para practicar Water Rafting? Lo cierto es que los lugares donde practicarlo son numerosos. Los más conocidos son Shotover, Buller, Mohaka, Motu y Gowan, entre muchos otros. Cada uno posee su propio encanto: insondables bosques de abetos, montañas rocosas con una fabulosa fauna, desiertos, verdes prados, fiordos, cumbres nevadas…
Si queremos recorrer varios paisajes en un solo viaje tendremos que decantarnos por el descenso del Karamea Buller y sus ríos, en la isla norte, o bien elegir la ruta de Waiho y el río Arnold al sur. Los operadores turísticos ofrecen rutas guiadas por un total de once ríos a través de rincones vírgenes de extrema belleza.
El rafting en Nueva Zelanda es realmente una experiencia única y un gran reclamo turístico cada vez más importante, algo nada extraño en un país conocido por sus numerosos ríos que fluyen en rápidos, cascadas y caídas libres, deteniéndose en tranquilas lagunas y precipitándose con estruendosa majestuosidad en el mar.




El Mont Blanc, la cumbre más alta de Europa, nunca ha estado tan cerca como ahora. Ya están en marcha los planes para construir una nueva estación de invierno a nada menos que 3.837 metros de altitud. Será sobre la cima del Gouter y sustituirá a unas vijeas instalaciones, ya en desuso, de la década de los 60.

