Hace unos días comentábamos en este blog la llegada de los hoteles low cost sin mencionar que hace tiempo que en Japón se adelantaron en este tipo de cuestiones llevando al extremo su idea de lo que para ellos son los hoteles baratos. Nos referimos obviamente a los capsule hotels, que se popularizaron en este país asiático hace un par de décadas y que hoy siguen funcionando.
Primero se abrieron cerca de las estaciones de tren para cumplir la función de “hoteles de emergencia“ en los que, por poco dinero, viajeros y trabajadores podían pasar la noche si perdían el tren que les llevaba de regreso a casa o a su destino de viaje, pero hoy los podemos encontrar por todo el país y mucha gente los usa como alojamiento barato en sus desplazamientos.
Lo cierto es que la sensación de dormir en una de estas cápsulas debe ser algo claustrofóbica. Tienen forma de nichos y sus dimensiones aproximadas son dos metros de largo por uno de ancho, con una altura de metro y medio. La clave de su éxito fue obviamente sus económico precio. El servicio habitual cuesta menos de 4.000 yens (alrededor de 25 €). Plenamente aceptados en la sociedad nipona, que siempre ha tenido un gran sentido práctico, los capsule hotels son hoy un recurso fácil y barato para viajar por Japón si uno no tiene demasiados remilgos. Aparte de esto, son también una curiosa extravagancia para los turistas occidentales, muchos de los cuales se animan a pasar una noche encapsulados como parte de la experiencia de viajar a este país.
Los capsule hotels suelen estar muy limpios y bien ventilados. Aparte de la cápsula ofrecen una serie de servicios complementarios como climatización, TV e hilo musical. Fuera de la cápsula hay aseos, duchas y también máquinas expendedoras de bebidas, cigarrillos y periódicos, entre muchos otros