El verano es el momento ideal de lanzase a la aventura de disfrutar del más espectacular de los cruceros que uno puede realizar en Europa: el de los fiordos noruegos. Pero para sacarle todo el jugo a esta experiencia, antes de sacar nuestros vuelos rumbo al norte y reservar nuestras camarotes, conviene saber algunas cosas y seguir ciertas recomendaciones.
Antes que nada, hay que planificar bien la ruta, saber qué queremos ver y qué puertos queremos visitar, teniendo en cuenta las excursiones opcionales, que por cierto se pagan aparte. Son muchas las compañías que navegan por estas frías aguas, desde la prestigiosa y carísima Hurtigruten noruega hasta opciones más económicas y en español como las de Costa Cruceros o MSC cruceros. La temporada de cruceros suele iniciarse en mayo y dura hasta bien entrado el mes de septiembre, aunque si se quiere disfrutar del sol de medianoche, lo mejor es viajar en junio, en torno al solsticio de verano.
Las temperaturas en Noruega son frías incluso en verano. Hasta en agosto podemos encontrarnos con alguna que otra suave nevada, por lo que es recomendable llevar ropa de abrigo, además de calzado cómodo para las excursiones y obviamente ropa elegante para las cenas a bordo, como en cualquier otro crucero.
Los principales fiordos que podremos visitar son los de Geiranger, donde se halla la Catarata de las Siete hermanas, el de Sogne, uno de los más profundos del mundo y el de Naeroy, sin duda el más espectacular de todos. También podremos ver las ciudades de Bergen, habitual punto de partida de estos cruceros, la vieja y elegante Trondheim, el gran puerto pesquero del país y “capital de los fiordos”, Stavanger.