Aunque París es una ciudad maravillosa y uno de los grandes destinos de viaje de todo el mundo, la fama de sus hoteles no parece estar a su altura: caros, con una mala relación calidad-precio y un servicio que muchas veces no es el apropiado para su categoría.
Como siempre, hay mucho mito en todo esto. Una ciudad que recibe millones de visitantes al año lógicamente encontramos de todo, desde antros horribles a lujosos palacios, y entre ambos extremos, muchísimos hoteles con buenas instalaciones que brindan un magnífico servicio. Se trata de saber buscar y seguir algunos consejos como éstos:
La mayoría de los hoteles del centro de París se encuentran en edificios antiguos rehabilitados por lo que el tamaño de las habitaciones suele ser pequeño. Estos hoteles viejos poseen sin embargo un encanto especial y la ventaja de su excepcional ubicación. Nos corresponde a nosotros poner en la balanza qué aspecto es más importante para nuestro viaje. Hay que tener en cuenta que París no tiene un centro perfectamente definido y podríamos decir que cada arrondissement es una ciudad en sí misma.
Además, en la capital francesa encontrar un hotel céntrico tiene una importancia relativa siempre que el alojamiento que escojamos cuente con conexión rápida y fácil con alguna parada del excelente metro de París.
Obviamente hay algunos trucos que sirven para reservar hoteles en cualquier lugar del mundo: los descuentos por reservas anticipadas, las ofertas de última hora, los preciso especiales para grupos, etc. y que también podemos aplicar a este caso.
En el caso de París hay que tener en cuenta que los meses de verano junto a los de enero y febrero son considerados temporada baja y las tarifas son bastanet más asequibles que por ejemplo en primavera, Semana Santa o Navidad. Y sin embargo, en cualquier época del año París es seductora y deslumbrante.