Parece que esto de la crisis va por barrios. Mientras que algunas empresas del sector turístico luchan, cada vez con más dificultades, para sobrevivir, a otras no les está yendo nada mal. Por ejemplo, a las compañías aéreas de bajo coste las cuales, según la información difundida por el Instituto de Estudios Turísticos (IET), copan casi el 60% del total de viajeros que llegan a España.
Si nos fijamos en los países emisores, los líderes siguen siendo el Reino Unido y Alemania. Entre ambos aportan alrededor de 18 millones de viajeros via low cost. Tras ellos, con menor volumen, se colocan Italia y Francia, que experimentan grandes incrementos.
Y es que, desde qu eirrumpieron en el mercado de la mano de Internet hace unos diez años, las compañías low cost han revolucionado el mundo de los viajes y el turismo. Además, estas empresas demuestran tener mucha imaginación y gran capacidad de adaptación a las circunstancias adversas de la economía, lo cual les permite seguir ofreciendo vuelos baratos y no solo mantener sino aumentar su cuota de mercado.
Los aeropuertos españoles más utilizados por las aerolíneas de bajo coste fueron, en este orden, el de Palma de Mallorca, con más de 6 millones de pasajeros, el de Barcelona-El Prat, el de Málaga, el de Madrid-Barajas y el de Alicante. Del mismo modo la comunidad autónoma de Baleares es la que atrae mayor número de vuelos low cost por delante de Cataluña y Canarias.
Los nombres propios son los que todos imaginamos: Ryanair, EasyJet y Vueling. Entre las tres se llevan la mitad del pastel, y la cosa va en aumento. Dice el refrán que “el hambre agudiza el ingenio” y está claro que estas compañías y otras similares han sabido adaptarse de manera muy astuta a la complicada situación que vive el mundo del turismo. Y los pasajeros se lo agradecemos.