Con el fin del verano y el adiós al calor estival se acaba la temporada de cruceros por las frías aguas del Báltico y los fiordos noruegos, pero no sucede así con los cruceros que surcan el Mediterráneo, que continúan con sus travesías, aunque con menos frecuencias, durante la temporada baja. Son las ventajas de los otoños e inviernos suaves del sur de Europa.
Además, los precios de estos viajes por mar en los meses de noviembre y diciembre son bastante más bajos que en pleno verano, como si se midieran al ritmo de la temperatura. De este modo podemos embarcarnos pagando precios que casi suponen la mitad de lo que nos costaría el mismo trayecto en temporada alta.
La opción más económica serían los cruceros por el Mediterráneo cercano, las Baleares, la Costa Azul francesa y la Riviera Italiana. Muchos de ellos zarpan de Barcelona, Valencia e incluso Málaga, con escalas en puertos tan sugerentes como Palma de Mallorca, Ibiza, Niza, Livorno, Civitavecchia o Nápoles. Además, la mayoría de ellos recalan en alguna de las grandes islas del Tirreno, Córcega, Cerdeña y Sicilia, reservando casi siempre un día de navegación ideal para disfrutar de toda la oferta de ocio y relax del barco.
Un poquito más cara, pero todavía a precios mucho más convenientes que en verano, es la opción de los cruceros por el Mediterráneo oriental, igual de bello pero con un toque más exótico. Los hay centrados en las islas griegas o en el Adriático, llegando a abarcar destinos tan evocadores y mágicos como Venecia, Dubrovnik, malta, Atenas, Creta, Corfú, Santorini, Mykonos, Rodas y, ya en territorio turco, Estambul, Izmir y la isla de Chipre.
Oriente y occidente. Los cruceros por el Mediterráneo siguen siendo una opción fantástica para los meses de otoño. Una oportunidad para disfrutar de ellos sin pagar demasiado.